Los actos programados para festejar San Isidro Labrador han finalizado con la satisfacción de que, pese a los días desapacibles y de lluvia, se han podido realizar en su totalidad. La jornada más esperada por su carácter popular fue la del sábado con la procesión del santo por las calles de la localidad, la posterior misa y la gran paella con la que obsequió la hermandad a los vecinos que subieron al Pinar.
Precisamente las condiciones meteorológicas impidieron que se congregaran en este lugar los miles de villaodonenses que cada año tienen como cita casi obligada pasar el día celebrando San Isidro. No obstante fueron muchos los que, desafiando las rachas de viento y la lluvia intermitente, degustaron la paella y también se deleitaron con la orquesta y las actividades infantiles.
Un día antes, el viernes, se produjo la ofrenda de una corona de flores a los hermanos fallecidos de esta hermandad en el cementerio municipal. El párroco Don Álvaro celebró este acto junto a las autoridades locales encabezadas por el acalde, José Jover, a la presidenta de San Isidro, Josefina Herranz, y toda su junta, además de los presidentes del resto de hermandades y de algunos vecinos.